21 Nov 2019

¿Qué es la sextorsión?

¿Qué es la sextorsión?

¿Qué es la sextorsión? La sextorsión o extorsión sexual es una forma de explotación sexual en la cual una persona es chantajeada, generalmente por aplicaciones de mensajería por Internet, con una imagen o vídeo de sí misma desnuda o realizando actos sexuales que generalmente es compartida con fines de que se haga viral mediante sexting.

¿Qué es la sextorsión?

La sextorsión es una forma de chantaje sexual en la cual los cibercriminales cuentan con contenido privado de los usuarios (normalmente fotos o videos) y les amenazan con hacerlo público en Internet, a menos que las víctimas paguen con algún favor, en ocasiones de índole sexual.

O lo que es lo mismo, el extorsionador exige más fotos vídeos, o que la víctima realice un pago, bajo la amenaza de publicar y difundir dichos contenidos si no lo hace.

Delito de Sextorsión

Aunque la sextorsión no está recogida como tal en el Código Penal español, la realización del chantaje sexual por Internet que denominamos sextorsión sí que implica diversos delitos, entre los cuales están:

  • Extorsión.
  • Chantaje.
  • Amenazas.
  • Explotación sexual.
  • Abuso sexual de menores.
  • Corrupción de menores.
  • Revelación de secretos.
  • Daños al honor.
  • Interceptación de comunicaciones.
  • Producción, tenencia y/o distribución de pornografía infantil.

Cómo se origina la sextorsión

Este tipo de chantaje requiere que exista un material de tipo sexual, normalmente fotografías o vídeos de la persona chantajeada, en poses o actos sexuales, o simplemente desnuda o semidesnuda.

Ese material puede haberse autoproducido (sexting) para consumo de algún partenaire sexual, novio/a o amigo/a. En esos casos se suelen usar webcams o cámaras digitales o teléfonos con cámara para generar las imágenes, y medios como Internet o los mensajes MMS para enviarlos.

Normalmente el envío es de persona a persona pero en ocasiones incluso se llegan a publicar voluntariamente en ciertos webs, de acceso restringido o público.

Posteriormente, los destinatarios originales de esas imágenes o terceras personas que se hacen con ellas por reenvíos indiscretos o mediante descuidos o robo de las mismas, las utilizan para chantajear a la persona que aparece en ellas.

El chantaje consiste en la exigencia de dinero, más imágenes o incluso relaciones sexuales, bajo la amenaza de hacer públicas dichas fotos o vídeos o de remitírselas a ciertas personas (padres o pareja, por ejemplo).

Quiénes suelen cometerlo

  • Ex-novios.
  • Enemigos personales.
  • Chantajistas y extorsionadores profesionales.
  • Pederastas, groomers y cappers.

A quién afecta principalmente

Según los especialistas existen algunos grupos de personas más proclives a ser víctimas de este tipo de chantajes. Entre ellos están los adolescentes, por varias razones:

  • Son más dados a producir y difundir imágenes autopornográficas que les pueden poner en peligro.
  • Son menos conscientes de los riesgos, valoran los peligros con dificultad.
  • En ocasiones no valoran adecuadamente su intimidad.
  • Pueden pecar más fácilmente de ingenuidad y exceso de confianza.
  • Son objetivos apetecibles para abusadores sexuales.
  • Tienen menos recursos y experiencia para defenderse de una intimidación.
  • Pueden sentir vergüenza o culpabilidad que les impida pedir ayuda.
  • Acostumbrar a ser trasgresores y muestran con frecuencia cierto exhibicionismo online, que consideran un simple juego.

Consecuencias de la sextorsión

Las consecuencias más inmediatas y obvias de un intento de sextorsión son de tipo psicológico: desasosiego, ansiedad y depresión graves, ataques de pánico, agorafobia, aislamiento…

Por otro lado estarían las consecuencias derivadas de por un lado de la exigencia que presenta el criminal y que puede suponer graves daños económicos, físicos, en la integridad y derechos sexuales, etc.

Incluso en ocasiones fuerza a su víctima a cometer delitos, como producir pornografía infantil con amigos para enviársela al sextorsionador.

Recomendaciones al ser víctima de sextorsión

  • Los expertos recomiendan no pagar nunca a los extorsionadores que amenazan con la publicación de material íntimo o sexual.
  • Estos casos acaban siempre con la publicación del contenido.
  • Lo más efectivo es hacer público que se es víctima de una extorsión, ya que los ciberdelincuentes usan el silencio de sus objetivos como escudo.
  • La recomendación de la Policía y de los expertos en ciberseguridad es la misma en todos los casos: No contestar, no pagar y denunciarlo cuanto antes.
  • La mejor manera de prevenir la sextorsión es no generar imágenes que se puedan usar para chantajearnos ni por supuesto enviarlas (sexting) y tener mucho cuidado con la webcam.
  • Tomar las medidas activas y pasivas de seguridad en nuestro ordenador y terminal móvil.

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