15 Abr 2015

Estafas al seguro, profesionales del fraude

Estafas al seguro, profesionales del fraude

El timo a las aseguradoras siempre ha existido. La picaresca que siempre ha rodeado a todo lo que tiene que ver con el mundo de las aseguradoras, en los últimos años, además, ha tenido un aliado: la crisis. La difícil coyuntura económica ha llevado a algunas personas a verse tentadas a defraudar al seguro para sacar la máxima tajada, desconociendo, en muchos casos, las graves consecuencias si son pillados.

Estafas al seguro

De acuerdo con un estudio realizado por la aseguradora AXA sobre el fraude en España, el año pasado los siniestros engañosos superaron los 15.300, un 8,6% más que en 2013. Arturo López-Linares, responsable de fraude de AXA España, apunta a la situación económica como una de las razones de este aumento. “Los medios y la metodología para cometer fraudes es, según nuestra experiencia algo vivo”.

Según el informe de la aseguradora francesa, la tasa de fraude aumentó el año pasado en todas las comunidades autónomas, a excepción de Madrid, hasta situar la media nacional en el 1,2%. Ceuta con el 3,17% y Andalucía con el 2,04% son las regiones con mayor tasa. En el caso de Canarias, ésta aumentó el 0,35% situándose en el 1,52%.

Mayoría estafas en accidentes de tráfico

Casi siete de cada diez siniestros fraudulentos se produce en el ramo del automóvil, donde se detecta un incremento del 6,55% en el último año. Multirriesgos, en el que se incluye hogar, comercio y oficinas y comunidades, y la rama de Diversos (transporte, industrias, salud, accidentes y vida), representaron el 25% y el 7,5% del total de los casos de fraude, sufriendo en 2014 incrementos del 14% y del 11%.

“Desde un punto de vista de tipologías, es habitual hablar de tres grandes tipos de fraude en el ramos de salud: la preexistencia, la falsedad documental y el fraude en la facturación. Nuestra experiencia es que, aun existiendo este fraude, no es de los mas llamativos, y desde luego en unos niveles muy inferiores a ramos como automóvil”, señaló López-Linares.

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Tipología de fraude

Las aseguradoras se enfrentan a tres tipos de timos o engaños. Está el ocasional u oportunista, que es aquel en el que se aprovecha un siniestro real para introducir daños preexistentes. “Aunque sigue siendo la práctica habitual, se ha reducido en los últimos años, pasando del 58,2% en 2013 al 57% el año pasado”. Además, este tipo de fraude es de baja intensidad, en el 71% de los casos no supera los 600 euros.

El segundo tipo de engaño es el fraude premeditado. Se trata de casos en los que los daños reclamados son reales o ficticios, pero han sido planificados con antelación. En ellos se suelen ver implicadas varias personas y suponen el 42% de los casos. Quien lo idea trata de obtener el máximo beneficio económico, llegando incluso a los 4.500 euros.

Bandas organizadas

Por último, el seguro se tiene que enfrentar a otro tipo de fraude que, sin duda es el más peligroso, y que en los últimos años, su actividad se ha ido profesionalizando. Se trata de bandas o tramas organizadas que buscan la industrialización de su proceso delictivo, lo que supone un fuerte perjuicio económico. El crecimiento de este tipo de fraude ha sido del 500% en el último año, localizándose 45 casos en 2014.

La indemnización media que reclaman en sus siniestros no baja de los 6.000 euros. Como ejemplo, el informe señala el caso de un grupo de feriantes y propietarios de talleres que se encargan de comprar coches en mal estado para fingir robos, incendios o siniestros totales para sacar un beneficio económico.

En el cómputo total, en el 70% de las ocasiones los daños que se reclaman no tienen nada que ver con el siniestro en sí o tratan de exagerar el mismo. Además, la aseguradora ha detectado que los partes de favor (connivencia entre los implicados) se han multiplicado por más del doble en los últimos dos años, y los que tienen lugar entre familiares por seis.

Fenómenos atmosféricos

También hay que destacar un fuerte crecimiento de los intentos de fraude cometidos aprovechando los fenómenos atmosféricos. Así, el número de siniestros fraudulentos por viento crecieron un 63% en 2014. Del mismo modo, el número de siniestros por caídas de rayos se multiplicó por tres. Con todo esto, AXA asegura que en 2014 evitó pagos indemnizatorios fraudulentos por importe total de más de 60 millones de euros, lo que supone un aumento de más del 4% respecto al año anterior. De hecho, en los últimos siete años, estos pagos se multiplicaron por dos, pasando de los 30 millones de 2007, a los actuales 60 millones.

Según López-Linares, las causas de este incremento habría que buscarlas no solo en el contacto socioeconómico sino también en el esfuerzo de las aseguradoras (AXA en este caso) en la lucha contra el fraude, como por ejemplo en la inversión, ya que las nuevas fórmulas de peritación permiten controlar, en el caso de los vehículos, los elementos mecánicos del mismo.

“Cada una de las tipologías requiere de técnicas de detección diferentes”, explicó. “Sin profundizar mucho destacaría la detección por proveedores médicos, así como por el análisis minucioso de la documentación acreditativa”.

López-Linares recuerda, además, que dado que la comisión de un fraude “es un delito, y dado que detrás del mismo hay un impacto para el común de los asegurados, a través de la prima, nuestro compromiso es perseguir este tipo de conductas más allá incluso de la mera visión económica. Es una cuestión de responsabilidad social corporativa, cuya consecuencia es que trataremos siempre de generar las consecuencias disciplinarias, comerciales se incluso penales que se deriven de estos hechos”, aseguró.

Fuente: Diario de Avisos

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