20 Abr 2015

Alquiler, más rentable que invertir en deuda

Alquiler, más rentable que invertir en deuda

La compra de una vivienda como inversión tiene un atractivo principal: la elevada rentabilidad que ofrece ponerla en alquiler. En general, el mercado inmobiliario ofrece unos rendimientos anuales brutos muy superiores a los de la deuda o los depósitos. Comprar un piso o un local para llevarlo al mercado de arrendamiento suele conllevar, además, escasos riesgos.

Alquiler más rentable que invertir en deuda pública

En un momento en el que los precios del ladrillo tienden a la estabilidad, tras siete años de desplome, la rentabilidad media de la vivienda en arriendo cerró 2014 en el 4,7%, según los datos del Banco de España.

Además, las oficinas ofrecen un rendimiento medio del 6,4%; los locales comerciales, del 7%; y las plazas de garaje, del 4,6%, según el último informe de rentabilidades de idealista.com.

Todos ellos muy por encima del bono de deuda pública a 10 años (en torno al 1,35%, en los mercados secundarios, 3,5 veces menos que los pisos) o de los depósitos de las principales entidades financieras, que rondan el 0,7%. O del 2,2% de los títulos de deuda pública a 30 años.

Como botón de muestra, baste un ejemplo, elaborado con datos de los principales portales inmobiliarios. El precio de un piso de 100 metros cuadrados en la zona de Goya, una de las mejores del distrito de Salamanca de Madrid, ronda los 300.000 euros. Y el alquiler medio, los 1.300 euros al mes. Su rentabilidad bruta anual sería del 5,2%.

Comprar con cabeza y buscar inquilino

¿Es un porcentaje elevado? ¿Qué rendimiento mínimo debe tener una vivienda para comprarla con la intención de buscarle inquilino? José Antonio Pérez, director de la Cátedra Inmobiliaria del Instituto de Práctica Empresarial, responde: “Hoy casi cualquiera vale, ya que las imposiciones a plazo fijo de la banca están casi al 0%. Basta con un 2,5%, aunque lo ideal es una rentabilidad cercana al 5%, siendo excelente todo lo que supere ese porcentaje”. Ese piso situado en Goya lo sería.

Pero no queda ahí la cosa: “Es esperable, a partir de ahora, una mejora tanto de las rentas como del propio valor de los inmuebles, aunque no de manera generalizada ni tampoco muy rápida, por lo que la ubicación y la calidad del inmueble son elementos esenciales a la hora de tomar la decisión de invertir”, apunta el consultor inmobiliario José Luis Ruiz Bartolomé.

Rentabilidad y riesgo

Por eso, el presidente de la Fundación de Estudios Inmobiliarios, Julio Gil, cree que “en la actualidad la compra de vivienda para arrendar es una de las mejores alternativas para el pequeño inversor, teniendo en cuenta el binomio entre rentabilidad y riesgo”.

El riesgo, en efecto, se ha relajado de forma notable, y las constantes vitales del mercado residencial animan claramente a este tipo de inversiones: el precio comienza a estabilizarse, la concesión de hipotecas repunta con timidez y la demanda de pisos en alquiler se ha disparado en los últimos años.

Este último punto resulta capital. El porcentaje de ciudadanos que prefiere arrendar a comprar ha subido con fuerza, desde el 11,4% de la época del boom inmobiliario hasta una tasa actual del 19%. Sólo en los tres últimos años el mercado del alquiler ha sumado un millón de pisos y es un 42,5% mayor de lo que era.

Conclusión: para los inversores pequeños y medianos, es un buen momento para comprar en busca de rentabilidad por alquiler. Para los grandes, no tanto: “En ese segmento hoy por hoy no hay suficiente oferta en alquiler, lo que crea una competencia feroz entre las grandes operaciones”, asegura Ernesto Tarazona, director de Residencial de Knight Frank.

Fuente: Expansión

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